EL CHINA GRAND TOUR LLEGA A MÓDENA
13 de julio de 2026, Módena – Con las primeras luces del alba iluminando la llanura emiliana y las históricas puertas de Viale Ciro Menotti, Maserati celebró el gran final de su China-Italy Grand Tour 2026. Tras partir de Shanghái hace más de dos meses, la caravana recorrió los 14 400 kilómetros que la separaban del hogar espiritual de la marca. Recibida por el equipo de la sede mundial, esta odisea transcontinental constituye un nuevo y extraordinario homenaje al Año del Tridente, celebrando un siglo de legado en competición, excelencia en ingeniería y el arte atemporal del gran turismo.
Mucho más que una expedición geográfica, este viaje ha sido una auténtica peregrinación al legado de la marca. Desde las ciudades de agua envueltas en la bruma de la región china de Jiangnan hasta el corazón palpitante de la Motor Valley italiana, cada kilómetro ha reflejado una filosofía inquebrantable: la dedicación de Maserati a combinar el rendimiento más puro de la competición con el lujo más refinado. La esencia del estilo de vida GT encontró su máxima expresión a través de montañas y mares gracias al carácter único y las extraordinarias capacidades del GranTurismo, el GranCabrio, y el Grecale.
Un viaje cinematográfico por la Ruta de la Seda
Siguiendo el trazado de las antiguas rutas comerciales, la expedición fue mucho más allá del desplazamiento geográfico para revelar la poesía de los viajes contemporáneos. Desde su salida el 4 de mayo, la flota del Tridente se adaptó a paisajes culturales en constante transformación. El minimalismo italiano encontró un armonioso contraste entre las monocromáticas ciudades de Jiangnan, bañadas por el agua, y los escarpados puertos de montaña de la cordillera Qinling. A lo largo del corredor de Hexi, el sonido de los motores se fundió con los ecos históricos del desierto, culminando en un diálogo entre la ingeniería contemporánea de Módena y los antiguos murales de Dunhuang. Tras atravesar las inmensas llanuras de Xinjiang, los exuberantes prados de Nalati y el intenso azul glaciar del lago Sayram, la caravana cruzó la frontera en Kashgar rumbo a Asia Central.
La ruta se desplegó como una auténtica secuencia cinematográfica. Tras cruzar el paso fronterizo de Irkeshtam, la flota entró en Kirguistán, ascendiendo por las crestas montañosas hasta abrirse paso por el inmenso valle de Ferganá, donde la majestuosidad de las tierras nómadas desfiló ante sus ventanillas. En Uzbekistán, las afiladas líneas del diseño italiano recorrieron las históricas calles de Taskent, Samarcanda y Bujará, creando un diálogo entre la estética industrial contemporánea y las imponentes cúpulas de la antigua arquitectura islámica. Continuando hacia el oeste, la expedición atravesó Turkmenistán, dejando atrás las fachadas de mármol de Asjabad y las evocadoras ruinas bañadas por el sol de Merv, antes de cruzar el mar Caspio desde Turkmenbashi hasta Aktau.
Ya en Bakú, el recorrido continuó hacia Tiflis y la costa del mar Negro en Batumi, enmarcado por los imponentes picos nevados y los profundos desfiladeros del Cáucaso. Tras entrar en Turquía, las singulares formaciones rocosas de Capadocia y los históricos minaretes de Estambul quedaron reflejados en los retrovisores mientras la caravana cruzaba el estrecho del Bósforo. La ruta prosiguió por un recorrido maravilloso hasta Sofía, en Bulgaria, y los valles envueltos en niebla de Sarajevo, antes de bordear la costa adriática de Croacia, entre los espectaculares tejados de terracota de Dubrovnik y las aguas turquesas de Zadar. Finalmente, tras dejar atrás las colinas esmeralda de Eslovenia y las escarpadas cumbres de los Dolomitas al caer el crepúsculo, la flota descendió hacia la llanura emiliana, con el lago de Garda ofreciendo una serena bienvenida de regreso a Italia.
Prestaciones sin concesiones en un exigente banco de pruebas natural
Con más de diez tipos de terreno distintos, desde abrasadoras cuencas desérticas hasta gélidos puertos de alta montaña, este recorrido de 15 000 kilómetros se convirtió en el banco de pruebas natural definitivo para demostrar la increíble resistencia, confort y prestaciones de la gama principal de Maserati.
El GranTurismo, pionero y referente del segmento GT, redefinió el lujo en los viajes de larga distancia. La versión Trofeo, impulsada por el motor Nettuno V6 biturbo de 3.0 litros derivado de la competición, ofreció una potencia constante y sin esfuerzo a lo largo de las interminables extensiones del desierto. En las sinuosas curvas de los puertos de Qinling, el Módulo de Control del Dominio del Vehículo (VDCM, por sus siglas en inglés) y la suspensión neumática adaptativa trabajaron conjuntamente para garantizar una conducción precisa y un confort excepcional. Todo ello, acompañado por la riqueza sonora del sistema de audio Sonus faber, convirtió una exigente prueba de resistencia en una auténtica lección magistral de elegancia gran turismo.
El GranCabrio aportó a la expedición el romanticismo de los viajes descapotables de cuatro plazas. Equipado con el mismo motor Nettuno de altas prestaciones, su rígida estructura de aluminio ofreció una solidez impecable incluso en las reviradas carreteras de los Dolomitas. El innovador sistema Air Scarf, que calienta la zona del cuello, permitió disfrutar de la conducción a cielo abierto bajo las estrellas de Dunhuang o junto a la costa adriática sin renunciar al confort.
El Grecale demostró una versatilidad extraordinaria en cualquier terreno. Desde las pistas de grava del desierto del Gobi hasta las carreteras de montaña sin asfaltar, su sistema inteligente de tracción total y la suspensión neumática regulable ofrecieron una estabilidad absoluta. Gracias a su distancia entre ejes de 2901 mm, líder en su segmento, y a su amplio espacio de carga, el Grecale se convirtió en un refugio espacioso y en un compañero de viaje de total confianza durante toda la travesía transcontinental.
Un legado vivo: regreso al lugar de nacimiento del Tridente
Este extraordinario rendimiento hunde sus raíces en el legado forjado en Viale Ciro Menotti, el corazón de Maserati. A lo largo de las décadas, estas instalaciones han visto nacer algunos de los modelos más legendarios de la marca. Con el regreso completo de la producción de toda la gama GranTurismo y GranCabrio a Módena, la planta se ha transformado en un centro de vanguardia dedicado a la fabricación de deportivos de lujo, marcando el inicio de una nueva etapa.
Tras su llegada, los participantes recorrieron la fábrica para descubrir de primera mano este legado vivo. Desde el estampado inicial de las planchas de aluminio hasta el meticuloso pulido artesanal, cada fase del proceso refleja una obsesión absoluta por la perfección. La visita también permitió conocer Officine Fuoriserie, el centro de personalización de Maserati. Dotado de unas avanzadas instalaciones de pintura personalizada, un espacio exclusivo permite a cada cliente expresarse a su manera, y elegir desde exclusivos colores exteriores hasta refinados detalles interiores confeccionados a mano.
Un regreso a casa que marca un nuevo comienzo
El auténtico espíritu de un Grand Tour no se mide únicamente en kilómetros recorridos, sino también en los momentos compartidos. Un grupo de propietarios de Maserati, acompañados de medios de comunicación y colaboradores de la marca procedentes de China completó esta extraordinaria odisea unidos por una misma pasión por descubrir el mundo.
Al llegar a Viale Ciro Menotti, fueron recibidos con una cálida bienvenida por el equipo de la sede mundial de Maserati, uniendo así esta expedición contemporánea con el lugar donde nació la marca. En el interior del showroom, el aroma del auténtico espresso italiano y la calidez de las conversaciones compartidas hicieron desaparecer el cansancio acumulado durante el viaje.
Presente para recibir a la expedición china en este histórico encuentro, Luca Callegari, responsable de Recursos Humanos de Maserati, afirmó: «En Maserati creemos que son las personas quienes dan sentido a las grandes experiencias. Este Grand Tour es un ejemplo tangible de cómo la pasión por nuestra marca puede crear vínculos auténticos entre clientes, colaboradores, medios de comunicación y equipos de distintos países. Su llegada a Módena representa el encuentro entre culturas diferentes y un patrimonio común de valores que sigue haciendo de Maserati una marca global con profundas raíces humanas».