Estamos en el clímax. Tu mirada se detiene en un punto lejano, para saber la distancia aún por recorrer. Encontrar la quietud en medio del movimiento general. Y cuando notas la velocidad, sientes el baile harmonioso de la tecnología y ves qué grande puede ser la imaginación de la humanidad en el mar y qué precisa en tierra. Tómalo, hazlo tuyo, te ha traído hasta aquí por tierra y por mar: directo al destino de un viaje que es un diálogo de tecnologías con un profundo respeto por todo lo que nos rodea. Y gracias a una imaginación que se ha convertido en diseño, el rendimiento no solo es estable, sino que se ha mejorado. Esto no es el final, es el final del viaje.

Lejos de la bahía, el trimarán regresa. Ghibli cambia de rumbo mientras contempla el mar. Todo se detiene durante un segundo, el viento, el movimiento, nosotros, el marinero. Desde el mar, la tripulación del trimarán mira hacia la cima del acantilado para ver un punto de luz blanca reflejado en un parabrisas que reposa en el potente azul petróleo. Mira más cerca, puede verse hasta aquí, donde el marinero saluda a su velero y después a ti, antes de volver al coche para fundirse en uno.